Hemos incorporado a la sección de Archivos sonoros del portal SIPCA el trabajo “Recopilación de tradición oral en el Parque Cultural de San Juan de la Peña. Fase 2”, realizado en 2007-2008 por las investigadoras Sandra Araguás y Nereida Torrijos...
La torre, de base cuadrada, esta situada en la parte sur de la iglesia de forma separada y sigue la tipología de torre alminar con machón central, igual que otras torres significativas del mudéjar aragonés. En el exterior, la torre, constituida por un basamento de mampostería revocada que luego resalta decorada en labores mudéjares de ladrillo, presenta dos cuerpos, que decrecen en anchura, siendo el superior más estrecho. Empezando por el cuerpo inferior, la mampostería no presenta más decoración que varias filas de discos de cerámica en su parte alta. El tercio superior de este primer cuerpo se inicia con una decoración en espina de pez ribeteado horizontalmente por bandas de esquinillas simples. Seguido hay una galería de arcos apuntados entrecruzados ciegos. La decoración se completa con discos de cerámica colocados sobre los nueve vértices de los arquillos y unos pequeños cuadrados hundidos en la parte alta. En el cuerpo superior se abren grandes ventanales, en cada uno de los lados, en arco apuntado con parteluz, que se enmarcan en un “alfiz” o rectángulo. Sobre estos vanos hay un nuevo friso de arcos apuntados ciegos entrecruzados que se apoyan en nueve columnillas de cerámica, que constan de fuste y capitel en cono invertido. Debajo de las columnillas hay otros tantos discos cerámicos. Por encima de los arquillos se dispone una banda de esquinillas simples y por encima de la misma, cuatro pequeños vanos en arco apuntado, los cuales también apoyan en columnillas de cerámica. Bajo los arcos hay seis discos rellenos por cerámica. El cuerpo de la torre es rematado por un voladizo que sustenta el tejado a cuatro aguas, cerrado por un chapitel piramidal, de obra posterior. Esta torre campanario, de tipo alminar almohade, contiene una escalera interior cubierta primero con bovedillas escalonadas de cañón y luego por aproximación de hiladas.
Tras triunfar en Zaragoza con los retablos mayores del Pilar y de las iglesias de San Pablo y San Miguel de los Navarros, Damián Forment se trasladará en 1521 a Huesca para acometer la que será una de sus obras maestras: el retablo mayor de la catedral. Su traslado inaugura una década muy fructífera, con múltiples encargos en diversos lugares y tres talleres funcionando a pleno rendimiento. Sin embargo, la turbulenta cotidianidad de la vida en los talleres y algunos errores, como los que provocaron el pleito entablado contra él por el monasterio de Poblet, enturbiarán esta fase de su vida, mientras él continuó renovando su estilo hasta el final.
Jesús Vázquez ObradorSabiñánigo, Comarca del Alto Gállego, 2002